10 d’oct. 2008
Acerca de la Mujer...
Etiquetes de comentaris: el proceso histórico, la mirada humanista, la mujer 0 comentaris
Desde su origen, La Comunidad para el Desarrollo humano trabaja promoviendo la transformación simultánea del individuo y su medio inmediato con el objetivo de formar un ser humano y un mundo solidario y no-violento.Su perspectiva ética se expresa en tres aspectos:
1.- El trabajo voluntario, porque entiende que es en el dar desinteresado donde se manifiesta la verdadera dimensión humana.
2.- La comunicación directa, porque sólo la activa y responsable participación del individuo en su medio inmediato genera la superación del aislamiento y el surgimiento de un compromiso personal y cotidiano.
3.- La no-violencia activa como metodología de acción, como actitud interna y externa a favor de la vida.
2.- La comunicación directa, porque sólo la activa y responsable participación del individuo en su medio inmediato genera la superación del aislamiento y el surgimiento de un compromiso personal y cotidiano.
3.- La no-violencia activa como metodología de acción, como actitud interna y externa a favor de la vida.
La violencia social generalizada y sufrimiento personal se manifiestan en conflictos sociales y personales. Podemos intentar soluciones parciales o podemos ir a la raíz del problema para superarlo.
LA MUJER
Persiste una visión naturalista en que la mujer, es mirada básicamente desde su condición biológica, de reproductora, que la cosifica y la ha llevado desde hace mucho a desempeñar ciertos roles sociales en los que en muchas ocasiones padece silenciosamente abusos de todo tipo. Como por ejemplo, cuando usamos un lenguaje sexista que excluye a las mujeres, cuando se desvaloriza su trabajo, cuando la publicidad las muestra como un objeto sexual, cuando reciben inferior salario que un hombre por realizar el mismo trabajo etc.
A lo largo de la historia, se han sucedido etapas predominantemente masculinas o femeninas que fueron dando a la vida y al mundo su particular aporte. La mujer ha motorizado muchos de los grandes cambios sociales y es innegable su contribución al arte, la ciencia, la cultura o la medicina, que generalmente se obvian y se esconden tras el velo de la negación y la censura.
Muchos de los cambios sociales producidos a lo largo de la Historia estuvieron motorizados por mujeres. Basta recordar a los 5 millones de mujeres, brujas, gitanas, curanderas, quemadas sobre la hoguera de la Inquisición, en tres siglos de violencia inaudita, porque eran mujeres que estudiaban sobre libros“prohibidos”, que pensaban libremente y expresaban lo que sentían.
A Ana Kuliscioff, Emmeline Pankhurst, Rosa Luxemburgo, que abrieron las puertas a la igualdad de derechos, trasmitiendo en las actividades sociales y políticas una sensibilidad “nueva” que sólo ellas podían lograr. Al movimiento de las sufragistas que desde la Revolución Francesa se movilizaron para lograr el derecho al voto femenino; que siguieron haciéndolo durante La Revolución Industrial, que se incorporaron después al trabajo, para mantener a sus familias mientras los hombres luchaban en la I Guerra Mundial. Y a tantas otras mujeres que lucharon por la mejora de la educación, la capacitación profesional y la apertura de nuevos horizontes laborales, la equiparación de sexos en la familia como medio de evitar la subordinación de la mujer y la doble moral sexual.
Así las cosas, mientras en las declaraciones se proclaman la igualdad de participación y de oportunidades para la mujer, los espacios de decisión en los distintos niveles están mayoritariamente en manos de hombres, se sigue considerando que la familia es responsabilidad prioritaria de la mujer y no un proyecto que compromete a toda la sociedad.
Por otro lado, es llamativo el aumento de la violencia ejercida hacia la mujer en el ámbito laboral y especialmente familiar. Donde las noticias de víctimas de la violencia doméstica crecen y van tomando cariz de hechos cotidianos. Ese aumento de la violencia hacia la mujer no puede ser mirado como un hecho aislado, sino como una manifestación más del sistema de vida inhumano en el que vivimos, donde la violencia se expresa de manera constante en todos los ámbitos y en todas sus formas.
En ese sentido, si revisamos algunos datos, encontramos que desde 1999 hasta septiembre de
2005 han muerto en nuestro país 589 mujeres a manos de sus maridos, parejas o ex compañeros según el Instituto de la Mujer. La mayoría de estas mujeres habían sufrido largos años de malos tratos. Sólo en lo que llevamos de año, se han recibido 45.778 denuncias por delitos de lesiones y malos tratos en el ámbito familiar, y se han cometido 5.628 delitos de abuso, acoso y agresión
sexual en su mayoría sufridos por mujeres.
Más del 1,1% de las mujeres del estado español es maltratada por su marido o compañero, y cuatro de cinco asesinadas lo fueron a manos de su pareja, novio, amante o ex de cualquiera de estas categorías. La violencia de género está entre las principales causas de muerte en los últimos años. En Europa la violencia doméstica es la principal
causa de muerte o invalidez en el grupo de mujeres ente 16 y 44 años, por delante del cáncer o los accidentes de tráfico.2005 han muerto en nuestro país 589 mujeres a manos de sus maridos, parejas o ex compañeros según el Instituto de la Mujer. La mayoría de estas mujeres habían sufrido largos años de malos tratos. Sólo en lo que llevamos de año, se han recibido 45.778 denuncias por delitos de lesiones y malos tratos en el ámbito familiar, y se han cometido 5.628 delitos de abuso, acoso y agresión
sexual en su mayoría sufridos por mujeres.
Más del 1,1% de las mujeres del estado español es maltratada por su marido o compañero, y cuatro de cinco asesinadas lo fueron a manos de su pareja, novio, amante o ex de cualquiera de estas categorías. La violencia de género está entre las principales causas de muerte en los últimos años. En Europa la violencia doméstica es la principal
Ningún problema social se ha solucionado a golpes del Código penal, sin abordar otros abanicos de soluciones que atajen de raíz el problema. No se trata de seguir endureciendo las penas hasta el infinito y reforzando de paso la interpretación meramente individual de la cuestión como suma de casos aislados patológicos. El problema exige un cambio de actitud en la sociedad, en la cultura, en la educación, en las relaciones y en la propia mirada del hombre sobre la mujer y de la mujer sobre sí misma.
La necesidad de abordar la cuestión de la violencia contra la mujer
desde un nuevo enfoque, un enfoque humanista, es hoy evidente.
desde un nuevo enfoque, un enfoque humanista, es hoy evidente.
ENFOQUE HUMANISTA
Es conocido, que la lucha ejercida contra la discriminación de la mujer que se efectúa en estas sociedades «patriarcales» ha tomado el carácter de feminismo, constituyendo un avance en el logro de reivindicaciones inmediatas y en la aplicación de leyes de igualdad, leyes que no existían antes de esas protestas y acciones, o que si existían se mantenían formalmente sin aplicación
concreta.
concreta.
El Nuevo Humanismo plantea el desarrollo de la cuestión femenina (el conjunto de problemas derivados de la situación de desigualdad, injusticia y sometimiento de la mujer en las sociedades contemporáneas) como imprescindible en el proceso de humanización de la sociedad. La cuestión
femenina no puede permanecer dentro del ámbito de organizaciones más o menos humanitarias, sino tomar carácter de frente de acción en base a sus propias características y con enlaces múltiples con otros frentes antidiscriminatorios. Por tanto, para alcanzar los objetivos de iguales derechos e iguales oportunidades, la lucha por la igualdad de las mujeres no puede consistir en conseguir mejoras dentro del actual esquema de poder, ya que éstas no pasarán de ser escasas, superficiales y sostenedoras del mismo esquema naturalista e inhumano.
El bagaje militante de la mujer, la experiencia acumulada en cientos de años de reivindicaciones, su empeño en la adquisición de derechos que hasta ahora le han sido negados... la colocan en una situación especialmente favorable para asumir un rol protagonista en la construcción del futuro solidario y no violento al que los humanistas aspiramos. En un mundo que se desintegra, en un mundo en el que las relaciones personales están cada vez más deterioradas y el ser humano más fragmentado... la fuerza de la mujer ha de emerger incluyendo a otros en su lucha, desde un enfoque integrador.
No puede hacerlo sola, la revalorización de la mujer no es sólo una lucha de mujeres realizada por mujeres, sino de mujeres y hombres complementándose y aportando sus mejores cualidades en una dirección humanista, no es cosa de bandos.
En esta encrucijada histórica, se requiere que cada ser humano sea el protagonista en la construcción de una nueva cultura. Desplegando su intencionalidad por encima de los condicionamientos en dirección a la coherencia personal y la solidaridad social. Esta nueva cultura será gestada desde la base social, lugar donde se expresan y perciben todos los conflictos, aunque sus raíces estén muy distantes y no desde las cúpulas de las diversas instituciones.
Mujeres y hombres necesitamos posicionarnos y encabezar este proceso orientado hacia el cambio profundo de nuestra sociedad; dando paso a una nueva sensibilidad en la que:
- Se ponga al ser humano como el valor central.
- Ante cualquier dependencia: física, emotiva, psicológica, económica,... por parte de hombres o mujeres, propiciemos la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades.
- Ante las costumbres, estereotipos y roles asumidos “naturalmente”, impulsemos la crítica, la autocrítica y la libertad de pensamiento para salir de las “verdades” impuestas hacia nuevas realidades.
- Ante los modelos y papeles uniformes para la mujer, alentemos la diversidad de costumbres, modelos y culturas.
- Ante cualquier tipo de discriminación o violencia, sea o no hacia la mujer, abanderemos una oposición justa.
- Ante cualquier dependencia: física, emotiva, psicológica, económica,... por parte de hombres o mujeres, propiciemos la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades.
- Ante las costumbres, estereotipos y roles asumidos “naturalmente”, impulsemos la crítica, la autocrítica y la libertad de pensamiento para salir de las “verdades” impuestas hacia nuevas realidades.
- Ante los modelos y papeles uniformes para la mujer, alentemos la diversidad de costumbres, modelos y culturas.
- Ante cualquier tipo de discriminación o violencia, sea o no hacia la mujer, abanderemos una oposición justa.
La Comunidad difunde sus puntos de vista respecto al momento actual y a las acciones a poner en marcha para un efectivo desarrollo humano en los distintos países por medio de conferencias, publicaciones y a través de los medios radiales y televisivos. Por otra parte, estructura cursos, talleres, congresos y jornadas de trabajo a fin de llegar a la sociedad en general.
Promueve actividades de cooperación con los sectores más discriminados, sensibilizando a la opinión pública respecto a los problemas que afectan a la gente y a la sociedad en general, proponiendo soluciones y movilizando a diferentes sectores en esa dirección.
Establece relaciones de intercambio y sostenimiento de acciones conjuntas con otras instituciones nacionales, regionales e internacionales que coincidan con sus objetivos y procedimientos.




